Citas

Cómo proponer una cita a la persona que nos gusta [¡Irrechazable!]

Cuando nos interesa alguien, sea que nos hemos conocido online, sea cara a cara y nos vamos gustando, llegamos al punto mágico de… tener que proponer una cita. Y para ello lo primero es saber cómo proponer una cita.

Tener conversaciones online es divertido, pero hemos de dar ese paso. Si no es como jugar la fútbol y no meter gol, como ir a la fuente y no beber agua y muchos otros ejemplos más 😉

Esto no siempre nos resulta fácil, y podemos dudar.

Cuando alguien nos gusta menos nos resulta más fácil saber qué hacer, qué no hacer y nos ponemos menos nerviosos. Cuando afrontamos el proponer una cita a alguien que nos gusta mucho la cosa cambia, porque no nos sentimos tan seguros y nuestra propuesta puede perder fuerza.

En este artículo trataremos el como optimizar todo el proceso para que la persona que te gusta diga sí de forma tan fácil como si fuera un juego de niños.

Y además te servirá no sólo para personas que hayas conocido online, si no también cara a cara 😉

Cuándo proponer una cita por internet (o en persona)

Piensa en esto.

¿Cómo reaccionarías si alguien te para por la calle y te propone hacer un viaje juntos?

Seguramente pensarás que no está bien de la cabeza, o que es una broma de cámara oculta.

¿Y alguien a quien conoces muy poco?

Puede que pienses que es una buena idea, pero es más probable que pienses que es algo pronto para embarcarse en esa aventura, y posiblemente digas que no.

A la hora de pedir una cita para parecido. Hay unos tiempos, unos momentos o si prefieres verlo así una “temperatura de compra”.

No es lo mismo tratar de venderle a alguien algo de lo que  ve la necesidad. O que piensa que lo necesita poco, o que no está seguro de que sea buena idea comprarlo.

Para que sea sencillo, vamos a pensar en el vínculo que haya habido hasta ese momento. Esto tanto como si no os conocéis, os conocéis poco o sois amigos y compañeros de trabajo o estudios de hace tiempo.

Veamos cada caso para cómo pedir mejor esa primera cita y tender a conseguirla. En qué punto estáis. Entenderlo va a hacer aumentar las posibilidades de que te digan que sí.

1. Cómo proponer una cita si sois dos personas desconocidas

Este es el caso de esa persona que ves de tanto en tanto, con la que te cruzas o que quizá trabaje en algún lugar por el que pases habitualmente en tu día a día.

Vamos al grano. Aunque pienses que sea la persona más maravillosa del mundo, o algo te haga intuir que irá bien, no estamos en una película romántica de Hollywood donde se dan estas historias maravillosas.

Habréis de conoceros antes, y para esto hay varias maneras.

Si nunca habéis cruzado palabra, y ni siquiera miradas puedes probar algo impactante, tipo :

“Sé que esto no es lo habitual, pero me ha apetecido mucho venir a saludarte”.

Fíjate que no estamos pidiendo una cita. No te conoce, pensemos de nuevo en el ejemplo de parar a alguien por la calle y pedir viajar juntos.

Si ya os habéis fijado visualmente el uno en el otro podrás acercarte de manera plenamente justificada con algo así

“Buenas, disculpa que te interrumpa…me apetecía acercarme a saludarte. Resulta que me has parecido…”

Tras ello decimos un adjetivo que pueda definir a esa persona. Es decir, naturalidad y tratara de iniciar una conversación.

Esto es lo que te recomendamos ya que es la forma más fluida de iniciar una conversación.

Así, esto te permitirá llegar para tener una conversación de descubrimiento y por tanto poder pasar a conocer un poco, lo cuál será más sencillo para todo lo que pueda venir después, en este caso el volver a veros.

2. Cómo proponer una cita si os conocéis poco, o durante poco tiempo

Si os conocéis poco y parece que hay cierta simpatía, estarás en una situación favorable. Puede que ya hayáis hablado en alguna ocasión, que haya cierta simpatía.

Aquí hay que dar un paso más. Lánzate a por ello y proponle dar un paso más:

“Oye, ya nos conocemos desde hace x tiempo. La verdad es que hablando hablando creo que estaríamos a gusto yendo a x sitio a tomar algo juntos. ¿Qué tal el jueves antes de cenar media hora?”.

Es decir, la propuesta ha de ser fácil de aceptar.

Quedar en un sitio público donde el ambiente sea agradable, con una limitación temporal (pongamos media hora). Si estáis a gusto no te preocupes que os quedaréis más rato, e incluso podéis bromear con romper ese acuerdo previo.

3. Cómo proponer una cita si la relación va de largo o sois amigos

Aquí quieres seguir avanzando y más que cambiar, ampliar el tipo de relación que tenéis.

Deberás actuar de manera sincera y asertiva diciendo que, si bien no vais a dejar de ser amigos, por tu parte no descartas que es alguien a quien querrías conocer mejor.

Aprovecho para decir aquí que en cualquiera de estos puntos las cosas como “imagina que es una señora de 60 años” o alguien que no te gusta no funcionan para sentir menos nervios.

Pueden funcionar algo a corto plazo, pero contradice un hecho bien probado, que es que la manera de acostumbrarnos a algo y rebajar la ansiedad – por ejemplo pidiendo una cita – es hacerlo cuantas más veces mejor y no engañándonos a nosotros mismos.

No se va a perder la amistad por dar un paso más. Incluso la puede fortalecer, porque estaremos siendo sinceos el uno con el otro.

4. Cómo proponer una cita si ya os gustáis

Puede parecer una obviedad aquí, si ya os gustáis debería resultar fácil el proponer una cita. Ah amigo… pero no siempre resulta así.

A veces pedirle una cita con quien ya hay una atracción puede resultar como subir a una montaña rusa si sufrimos de vértigo.

¿Y si realmente son imaginaciones mías?

¿Puede que realmente sí nos gustemos, pero y si me equivoco?

¿Y sí se lo digo y me dice que no?

¿Y si se lo pregunto, acepta pero en la cita dejamos de gustarnos?

Nuestra mente crea tantas situaciones desfavorables como puede, en algunas ocasiones ¡Vamos a demostrarle que se equivoca!

El 99% de veces no sucede aquello que tememos. Si tenemos la sensación de que nos gustamos con alguien… muy probablemente sea así.

Sea de forma explícita, o sea de forma implícita, si tenemos esa sensación es probable que esa persona esté atraída por nosotros y viceversa.

El paso siguiente lógico será el proponer quedar. Da ese paso, propón, invita. Te lo agradecerás a ti mismo y te lo agradecerá esa persona.

Más arriba estábamos diciendo de ponerlo fácil. Esto sigue siendo así. Más abajo encontrarás la forma de hacer que tu propuesta sea casi irrechazable.

Llegó la hora de la verdad

En esta clave se van a apoyar el resto de consejos, es decir respecto al proponer. Tenemos que acabar manifestando nuestras intenciones.

¡Y estas son buenas! Puede ser un ganar – ganar para ambos. Y en ocasiones la diferencia está en decir o no decir. En lanzar nuestra invitación.

Tenemos dos opciones, el ser directos o el ser indirectos.

Siendo indirectos en nuestras propuestas podemos conseguir que la otra persona se acabe fijando en nosotros, claro que sí… pero nada nos lo garantiza.

Si pensamos que en los almuerzos en la cafetería o cuando tenemos una hora libre en la facultad, esta persona se puede acabar fijando en nosotros, cierto. Este tipo de situaciones siempre ha pasado y seguirá pasando. El azar o el simple hecho de coincidir ha acabado uniendo a muchas personas.

Nos puede salir bien, si le sacamos partido a las interacciones y mostramos nuestra personalidad. A veces no hay que hacer nada para que el otro se fije en nosotros, la atracción no es una elección. Pero habrá casos en que tendremos que hacer más.

Ahora bien, siendo directos es como te aseguro que la otra persona se fijará más en ti sí o sí. Ahí estaremos recorriendo ese espacio que en ese momento os separa, y hacerlo de frente.

Cuando alguien actúa de forma directa y honesta con nosotros nos impacta, pasa de ser una persona neutral a ser alguien susceptible de gustarnos. Propón tu cita de manera justificada y la dinámica entre vosotros empezará a cambiar.

Respecto al comportamiento habitual de todos nosotros, claramente te recomiendo que seas directo. Las relaciones han evolucionado y ellas van ocupando otro rol social más acorde al siglo XXI, pero amigo, quienes van a por lo que quieren y muestran lo que desean sin máscaras siguen siendo muy apreciados.

Esto significa, si lo deseas de manera sutil, mostrar el interés por quien te gusta. Por cierto, a todos esto nos encanta, no lo olvides.

Cruzando este espacio que os separa en línea recta y no en círculo, además, os estaréis desmarcando de otras personas que revoloteen al lado de vuestro objeto de amor. Así actuamos como personas honestas, sinceras, asertivas y que van a por lo que quieren. Y esto resulta muy atractivo.

Cómo proponer una cita de forma irrechazable

Imagina que una persona acierta con un plan que le gustaría hacer contigo y te impacta con ello, pareciendo acertar tus apetencias y tus gustos.

Esto es más fácil si el otro ya nos conoce y se lo curra pensando qué nos puede gustar hacer. Es una muestra de interés (consejo: cúrratelo ya que esa persona te interesa).

Pongamos que con quien quieres tener una cita futura actúa en un grupo de danza y estrenan una obra suya. Pues te compras una entrada, vas a ver el espectáculo y luego le cuentas qué te pareció y las emociones que te provocó la misma.

No se trata de hacer cosas estrafalarias si no que sean diferentes a lo que haría el resto de personas. Desmárcate. Si te sale bien será maravilloso. Si te sale menos bien, tendrás la satisfacción de haberlo intentado poniendo toda la carne en el asador.

Por otro lado hay planes que son difíciles de rechazar. Imagina que te dicen:

”Este viernes hago una fiesta en el chalet de mi familia. Es un sitio con un jardín enorme, haremos cena allí mismo, vendrán a tocar unos amigos que tienen una banda de jazz, quien quiera puede quedarse a dormir allí sin problemas. Vendrá bastante gente molona, chicos y chicas, y me encantaría que vinieras. Sin ti la fiesta será menos fiesta. Además para sentirte más cómodo/a invita a alguna de tus amistades si quieres”.

¿Lo rechazarías fácilmente? Ya me sigues…

El caso específico de la primera cita con alguien que has conocido online

Aquí todavía vamos a poner más fácil el proponer quedar. Dar ese paso de estar hablando online a hacerlo cara a cara necesita que el proceso salga de forma fluida más si cabe.

Te vamos a proponer que te centres en dos cosas. La primera va a ser tirar (aún más) de humor. Es decir, quitarle hierro al asunto de quedar por primera vez cara a cara.

Fíjate que ambos podeis estar nerviosos, y el sentido del humor siempre es algo que permite que ambas personas se relajen y vean el lado bueno de ello.

Tienes muchas fórmulas para ello. Te damos un par:

“X, estaba pensando hoy que no sea cosa que (esta app o web) entre en bancarrota y cierre… tu y yo deberíamos quedar en persona. ¿Qué te parece? 🙂 A mi me apetece aún más que que me den un premio Nóbel.”

“Dicen que en las distancias cortas es donde una colonia de hombre se la juega. No sé si es verdad, pero quiero comprobar si es cierto ¡Deberíamos quedar esta semana para conocernos!”

La segunda, detecta las objeciones que pueda tener la persona. En una conversación cara a cara tenemos la valiosísima información de la comunicación no verbal. Online no, así que debemos de preguntar directamente.

“X estoy pensando en que sería genial poder conocernos. Te pregunté hace una semana y no me respondiste, aunque hemos seguido hablando. Sería genial que me dijeras si hay algo que lo impide, o qué te parece la idea”.

Entre el primer encuentro y la cita siguiente

Una situación muy común, nos conocemos un viernes noche, hablamos, nos damos una forma de contacto y nos decimos de volver a hablarnos.

Cuantos inicios de relación o citas futuras se han caído en este punto de tránsito.

Quizás en ese momento no podamos tener una cita instantánea y por ello pedimos el contacto. Vamos a ver que podemos hacer para que de ese encuentro inicial podamos plantear una cita con éxito. Tendremos que lidiar con la incertidumbre.

Aquí la clave es por qué vamos a quedar y a hablarnos de nuevo. Gustarnos un poco puede ser motivo suficiente pero incompleto.

En esta misma web puedes encontrar mucho material sobre cómo ligar por whatsapp o programas similares, a distancia, hasta consejos sobre qué decir cuando llamamos. Todo esto puede ser útil pero se sustenta 100% en el trabajo previo que hemos hecho cara a cara con la persona.

¿Nos vio como alguien confiable ?

¿Sexualizamos y le dejamos claro nuestro interés?

¿Permitimos que nuestra forma de ser surgiera sin barreras?

De ser así habremos conseguido dejar huella y que nos recuerde. Aquí vamos a utilizar el esquema siguiente para justificar nuestra cita.

Te pongo otro ejemplo:

“Tamara, estuve muy a gusto el sábado hablando contigo. Recuerdo que comentamos el tema de tomar una café de los buenos. ¿Qué te parece si la semana que viene quedamos por la tarde para ir al centro, seguir charlando y si luego nos hace apetece ir a dar un paseo?”.

O una alternativa.

“¡Buenas Fabián! Oye se me olvidó comentarte que mi amiga organiza un evento este fin de semana. Será divertido. Y de paso hablamos un rato tu y yo que tengo ganas de volver a escucharte contar esas historias tan chulas”.

Mientras hablamos y nos van respondiendo, podemos aprovechar para seguir conociéndonos mejor, consolidar el vínculo y que la persona acepte quedar con nosotros.

Pero si esto no funciona del todo bien, hay alternativas. Por ejemplo el mandar mensajes divertidos, ocurrentes. Se trata más de desmarcarnos y seguir dejando huella que de parecer que estamos locos.

Aunque aquí te confesaré que alguna cosa absurda o sorprendente de tanto en tanto puede venir bien, si ello pega con tu manera de ser.

¿Qué hago si no me acaba de responder que sí?

Si ya tenemos un sí disponemos pues de un camino para seguir avanzando en nuestra interacción. Si tenemos un no… nos gusta menos. Pero también es un camino. Ahí puedes decidir lucharlo más o no y seguir por otros lares.

Con tu actitud, persistencia y siguiendo estando ahí puedes cambiar un no a un sí o un ya veremos. Un quizás es medio sí, no lo olvides, tendrás que seguir adelante porque la cosa pinta bien.

A veces el tiempo juega a nuestro favor, sorprende y nos encontramos recibiendo un mensaje de una persona de la que ya no esperábamos recibir noticias. Esto pasa, especialmente si has hecho bien los puntos prevos que hemos ido comentando.

Aquí es buena idea el disponer de dos maneras o espacios de contacto. Por ejemplo teléfono con mensajería instantánea y su contacto en una red social.

O cualquiera de estas cosas y saber un lugar donde cada semana suele ir, como una cafetería, asociación cultural etc. Aumentarás las probabilidades y los “impactos” para que se fije en ti.

Consejo final

Este punto depende en exclusiva de ti. Quizás aquí pienses “Aun así… me da miedo proponérselo y me echo atrás”.

Al final la vida es de los que deciden dar un paso más. Así que entre decir y no decir, proponer y no proponer… creo que la opción está clara 😉

Te diré una cosa más:

¿quieres recibir un no (que como mínimo es temporal, como te decía) o la posibilidad de recibir un sí?

Y aún más importante,

¿quieres sentirte orgulloso u orgullosa de haberlo intentado?

¡Estoy seguro de que sí! Y seguro que habrán personas que apreciarán esto.

Da ese paso y seguro que al final acabas teniendo más aventuras geniales que las que puedas imaginar.

Y disfruta de los beneficios de ya saber cómo proponer una cita.

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